Una feria de abril salpicada por el coronavirus

Este año la feria ha sido distinta. El coronavirus ha impedido a los farolillos y luces alumbrar la capital andaluza. Ha nublado Sevilla con miedo e incertidumbre y ha cambiado las sevillanas y los paseos a caballo por mascarillas y aplausos en las terrazas. Durante esa semana, la nostalgia de la alegría y la diversión propias de esta fiesta se tradujeron en vídeo llamadas con amigas y rebujitos, perchas con trajes que este año no se pasearan por el recinto ferial, sevillanas después de la ovación a los sanitarios y revivir con fotografías y vídeos de ferias pasadas.

Las redes sociales se inundaron de fotografías de antaño y curiosamente, la mayoría de usuarios compartían recuerdos de su infancia. Volantes, caballos y vestidos de gitanas de niñas posando sonrientes en la cola de los coches locos fueron durante días trendin topic entre los sevillanos. Por un instante, pudieron dejar aparcada en sus pensamientos la situación que se estaba viviendo en todo el país, haciendo un viaje al pasado. Cambiando los uniformes de médicos, por trajes de flamenca de niñas. La canción de resistiré, por la inolvidable letra de “sueña la margarita con ser romero”. La desesperanza, por alegría. El deporte en casa, por rumbas y la cerveza del medio día, por rebujito casero.

Y es que, con el flamenco, la moda flamenca y el arte andaluz, no puede acabar ni una pandemia mundial. Por eso, todos los diseñadores y profesionales de este sector, volverán el año que viene con más ganas que nunca y con colecciones únicas y especiales para poder volver a disfrutar todos juntos de esta inigualable celebración.

 

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